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lunes, 23 de agosto de 2010

Recordando al chico de las hamacas

Eva hacia unas horas que estaba en el hotel, tras dos horas y pico de avión, se encontraba cansada, pero contenta de estar en la isla que tan buenos recuerdos nos había dado en otras ocasiones, el hotel tenía unas vistas al mar preciosas y lucia un cielo azul limpio de nubes y con un sol esplendido que se reflejaba en el mar, una aguas cálidas y con pocas olas.


Se dispuso a cambiarse y aprovechar un rato antes de ir al comedor del hotel, para después descansar plácidamente en su habitación.

Tomando un bikini blanco que le sentaba como una segunda piel, se lo puso y vio en el espejo el efecto que le daba al tener la piel aun poco morena, su cuerpo se veía estupendamente con él, a si misma se dijo…………….esta piel tiene que dorarse un poco mas con el sol tan esplendido de Canarias, y colocando un poco el sujetador para que sus pechos estuvieran bien acomodados, tomo un pareo y una toalla y se dispuso a disfrutar del mar y el sol.

Una vez en la playa, un chico fuerte y moreno, le ofreció una de las hamacas que allí estaban dispuestas para los huéspedes del hotel, el muchacho muy amable le ayudo, colocando la hamaca para que pudiera tomar el sol, dejando también una sombrilla por si le apetecía usarla.

Despojándose del pareo se extendió la crema solar, para protegerse de los rayos solares, como es costumbre en ella, se desprendió de la parte superior y se dispuso a meterse en el mar, ella había notado que el chico de las hamacas no había perdido ojo mientras ella se extendía la crema por su cuerpo, eso le gustaba, pues incluso cuando se la extendía por sus pechos, se recreo más de lo necesario provocando que el muchacho la miraba con la boca abierta con deseo, ella antes de lanzarse al mar, le sonrió, perdiéndose en las aguas cristalinas.

Cansada de nadar, salió del agua y fue directa a su hamaca, y tumbándose boca arriba, descanso hasta sentir que su piel se calentaba por el sol y se había secado el agua de su cuerpo, incorporándose, observo la playa y por la hora la gente se iba retirando a comer, por lo que también se dispuso a irse, en eso el chico de las hamacas se acerca y le dice………….. Señorita, si quiere le puedo reservar la hamaca para luego, ella le responde que muchas gracias, pero que no sabe si luego volvería a la playa, en la mirada del muchacho se reflejo su frustración, al oír esas palabras.

Eva viendo su gesto, se sintió tierna y le dijo, aun no sé cómo te llamas………….Freddy, me llamo Freddy y soy nacido en esta isla, el chico se ruborizo ante la mirada que Eva le dirigía, ¿eres muy joven para estar ya trabajando no? Le pregunta ella, que va señorita, ya tengo 21 años y tengo que trabajar para ayudar en mi casa con mi sueldo.

Encantada Freddy, yo me llamo Eva y soy de Madrid, y acabo de llegar a la isla, para pasar unos días de descanso y ponerme un poco morena, mucho gusto señorita, será un placer atenderla en lo que necesite mientras esté aquí en nuestra ciudad, y si necesita un guía no dude en decírmelo, soy el mejor guía.

Lo tendré en cuenta Freddy, y llámame por mi nombre que no soy tan mayor, ¿de acuerdo? Si, gracias Eva.

Ella le dice adiós a Freddy y se marcha al hotel para comer y antes cambiar su atuendo,

Al pasar delante de la piscina, ve que muchos de los huéspedes están comiendo en las mesas que rodean una de ellas, por lo que decide ocupar una de las mesas, sin pasar por la habitación para cambiarse, las chicas que hay en las mesas con sus parejas llevan algunas si parte superior y otras lucen sus pechos libres a la vista.

Eva, se ha puesto ya la parte superior del bikini y un camarero se acerca para tomar el menú que ha elegido, el camarero es un chico rubio alto y con un cuerpo moreno por el sol, amablemente le sirve en lo que ella desea comer y así trascurre la comida.

Algunas parejas y no pocos niños, disfrutan de la piscina, mientras ella los observe jugar, a la vez que va terminando su comida, como se siente algo cansada, se retira a la habitación y desnuda como es su costumbre se abandona en los brazos de Morfeo con un sueño reparador.

Cuando abre sus ojos son cerca de las siete de la tarde, el día aun es joven y la luz del sol, aunque con menos fuerza aun se nota, estando en la ducha, bajo el agua que cae sobre su piel, siente que esta como nueva, a dormido bien y el mar le ha estimulado lo suficiente como para sentirse con ganas de disfrutar del resto de lo que queda de día.

Recordando al chico de las hamacas, y la cara que se le puso al decir ella que no volvería a la playa esa tarde, decidió ir a saludarle, por lo que se puso otro bikini, esta vez negro y salió del hotel en dirección a las hamacas, Armando, estaba allí, cuando la vio, salió a su encuentro y la saludo de inmediato, Hola Eva, ¿que tal?

Hola Freddy, muy bien gracias, he descansado y estoy en la gloria, y sonrió al chico y le dijo, ¿trabajas hasta muy tarde?, no que va, ya estaba recogiendo las hamacas para marcharme, ah vaya, en ese caso no quiero que te entretengas por mi culpa, le dijo ella, que va Eva, al contrario, si estás aquí, termino de recoger y charlamos ¿te parece? Porque no, cuando quieras, no tengo prisa.

Mientras el chico terminaba su trabajo, ella aprovecho para bañarse otra vez en el mar, el agua estaba más fría que por la mañana, pero estaba estupenda para ella, llevaba unos minutos en el agua cuando Freddy se acerco a donde ella estaba, el chico nado a su encuentro, se veía que era un estupendo nadador, ya estaban a escasos centímetros y el chico le sonreía, gracias por esperar, le dijo él, al contrario, así me he animado a meterme otra vez en el agua, porque si no, me hubiera ido a dar un paseo por la playa y luego ver el paisaje, jejejjejje.

Eva si quieres, luego te acompaño, y le miro a los ojos esperando que dijera que si, pues mira si no tienes nada que hacer, me agradaría mucho, fenomenal, veras que zonas más bonitas hay por aquí no muy lejos.

Ella le sonrió, le agradaba la forma como la miraba Freddy, le gustaba sentirse deseada, y más aun por un chico joven tan bien físicamente, sin más se dirige a la orilla metiéndose en el agua, empieza a nadar, perdiéndose entre las olas, el, la sigue con la vista, en pocos minutos se lanza tras su estela, para detenerse a su altura, después de unos minutos, de estar jugando en el agua, salen del agua y van directamente a las hamacas, donde estaba la ropa de ambos, exhausta por la carrera, se dejo caer en ella boca arriba, el chico se había quedado de pie mirándola fijamente, su vista recorría todo su cuerpo, y sobre todo su pecho desnudo, una cintura cuidada y el tanga cubriendo su sexo rasurado, la tela ocultaba lo justo, con dos cordones a los lados anudados.

Ella cerro sus ojos, Freddy, se recostó en una hamaca a su lado sin parar de mirarla, veía a Eva tan cerca y con su cuerpo semi desnudo y sus pezones erectos por el efecto del agua del mar, su pecho no tenia las clásicas marcas de la ropa interior, pues ella tomaba baños de rayos uva para mantener el mismo tono de piel en todo su cuerpo, el cabello de Eva era largo y moreno, llegando casi a su cintura.

El chico en un alarde de valentía, se aproxima a su cara y tan cerca esta que Eva siente su calor, abre los ojos y le ve tan cerca, que al contrario de lo que el chico pudo temer, ella le regala una sonrisa, el mira su boca, tan próxima a la suya, y acercando mas sus labios a los de ella, los roza suavemente con temor aun, ella reacciona, cogiendo con una mano su cabeza y dándole un beso, sobre los labios temblorosos del chico, el suspira y le devuelve el beso con más fuerza que habilidad, y sus lenguas se pierden en la boca del otro.

El chico, sigue besando a Eva, a la vez que la abraza, sus manos acarician su espalda y cintura, una de sus manos llega a su tanga y recorre su trasero con miedo al rechazo, ella le devuelve las caricias abrazados como están.

Eva, puede ver el efecto que ha causado en el chico, pues no puede disimular el bulto que luce bajo la tela de su bañador, eso la excita gratamente, le gusta, y quiere seguir jugando con el chico, por lo que le da un frasco de crema bronceadora y le pide que le extienda un poco en su cuerpo para evitar quemarse con el sol.

Freddy, le toma el frasco y con una sonrisa enorme, le pide que se tumbe boca abajo y poniendo crema sobre sus manos, empieza a extenderla por su cuerpo, por su cuello, su espalda, llegando a su tanga y recorriéndolo, para bajar por sus piernas, hasta los pies, el subir de nuevo por sus piernas, sus manos masajean entre ellas y llegan a su tanga, el se esmera pícaramente en esa zona y nota como al tacto de su mano en su entrepiernas, ella suspira, el quiere y desea acariciar su culito y así lo hace por encima de la tela, le pide que se dé la vuelta y ella se pone boca arriba.

Freddy tomando una generosa cantidad en sus manos hace lo mismo que por su espalda, pero en esta ocasión por delante y hace igualmente el recorrido desde el cuello, bajando por su pecho, el los rodea y continua hasta su ombligo, ella le toma las manos con los ojos cerrados y se las pone sobre sus pechos, y le dice, no te olvides de ellos, son muy sensibles y delicados para que se quemen con el sol.

Por supuesto, le dice el chico, y masajea sus pechos con la crema y consigue que la crema desaparezca de tanto masajearlos, su pezones están erectos y duros, amenazantes, mirando al cielo azul que los caliente, el sigue hacia abajo y unta sus piernas y recorriéndolas por su la interior, llega a su sexo, esta húmedo y excitado, el recorre sobre la tela el sexo de Eva que gime por el placer que esas caricias le hace sentir, el chico, apartando un poco la tela, roza su sexo, y acaricia de arriba abajo, los labios del mismo, el, nota que están mojados, y metiendo primero un dedo y después otro más, la masturba suavemente, ella está en la gloria, pero temerosa de que alguien pueda obsérvalos, le pide que deje eso, y le insinúa, tranquilo Freddy, tenemos tiempo.

El chico, se siente frustrado por haber interrumpido su trabajo, y más aun con la erección tan enorme que luce tras la tela del bañador.

Ella se incorpora y besándole, le invita a tomar algo en la terraza del hotel que esta próxima, allí se dirigen ambos en silencio, toman asiento en una de las mesas que hay cerca de la piscina, piden unos refrescos y Freddy le dice, Eva, te apetece un baño ahora, y ella le contesta que si, en cuanto traigan las bebidas te acompaño,

El chico se sumerge en la piscina nadando hacia el extremo opuesto y en la orilla se para de espaldas a ella, ella en pocos minutos nada hacia él y al llegar a su lado le abraza desde atrás y le besa en el cuello, el se gira sobre sí mismo y la besa en los labios, sus cuerpos están juntos y ella puede notar la erección que ha vuelto a la entrepierna del chico, y ella le dice, no sé yo, me parece que vamos a tener que hacer algo con esto, y su mano se pierde en la entrepierna del chico y su bañador, hasta tomar su erecto pene en ella, la acaricia, sin que puedan ser descubiertos por los demás bañistas que aun hay en la piscina, y tras unos minutos, le dice, venga vamos a tomarnos la bebida y subo a cambiarme, ¿te apetece acompañarme?, por supuesto Eva.

Salen del agua y no tardan mucho en apurar los refrescos, mientras se van secando un poco los cuerpos, para no ir goteando hasta los ascensores, cinco minutos después, están ante la puerta de su habitación, ella la abre y el chico abrazándola por detrás la introduce en ella, cerrando la puerta tras ellos.

Continua....................