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martes, 26 de mayo de 2009

La Cena con Pedro



Eva, al quedarse a solas.
Entra en su habitación, y tras darse una ducha relajante, saliendo del baño, se deja caer en la cama con la toalla envolviendo parte de su cuerpo, cierra sus ojos y se queda dormida, mientras le daba vueltas a lo acontecido hace pocos minutos con el vecino de habitación.
El sonido del teléfono la despierta, son ya las 20:15 de la tarde, es Roberto desde Madrid que la llama para saber cómo le va su estancia, ella le cuenta, pues mira amor, estaba ahora mismo dormida, he tenido un día estupendo, he conocido a Pedro, vecino de habitación aquí, en el hotel, un señor muy agradable, y le cuenta con detalle cómo le ha conocido, he quedado con él para ir a cenar esta noche.
Muy bien amor, diviértete, le dice su marido, yo en cuanto termine aquí ciertos asuntos que me retienen, me reuniré contigo y ya me contaras………….
Si, Roberto, ya sabes que es lo que siempre hacemos, contarnos todo, uno al otro, así que ya te contare, ahora voy a ir arreglándome, bien, amor, seguro que estarás preciosa, y sacaras tus encantos a relucir, jejejjejjejej seguro que sí, ya me conoces, bueno amor, diviértete, te quiero mi vida muchos besos, yo también mi amor, y colgando la llamada, no pudo evitar  darse un baño en el jacuzzi que habia en la habitacion,  era ideal para poder estar hasta cuatro personas ampliamente, la temperatura en la isla, era de las que te hacen desear pasar tiempo en el agua.
Eva, elige cuidadosamente la ropa que llevara a la cena con Pedro, unos zapatos de tacón alto color blanco, una falda-cintura, que cubre justamente sus glúteos y poco mas, un tanga de dos triángulos con sujeción por hilos a los lados, un sujetador top con apertura delantera, todo ello en color blanco, un collar de perlas y pendientes a juego, y un mini bolso de mano, una vez que repasa todo ante el espejo, haciendo un gesto de aprobación, se dirige a la cafetería al encuentro de Pedro.


Pedro no tarda en llegar, viste un traje color crema con una camisa marrón y corbata a juego, unos zapatos blancos, de punta y con una franja de color marrón, enseguida descubre donde Eva le está esperando, sobre todo por las miradas de los hombres y no pocas mujeres que dirigen sus miradas al final de la barra del bar, donde esta ella tomando un refresco, haciendo tiempo mientras llega el. Pedro, no puede evitar fijarse en las piernas de mi mujer, sentada en un taburete alto, sus piernas se muestran en toda su longitud, la falda es bien generosa a los ojos de quienes la observan, su vientre esta al descubierto, y el top que luce, es lo suficiente corto, para tapar justo sus pechos y poco mas, el canalillo, entre sus pechos, se ve generoso y puenteado por el cierre del sujetador-top.
Hola Eva, estas preciosa, ¿llevas mucho esperando? No Pedro, solo unos minutos, ¿te apetece tomar algo Pedro? Una cerveza por favor, una vez acabada la bebida, ambos salen del hotel en busca del coche, que los llevara, al restaurante para la cena.


El restaurante es de cocina india, ella le pide que elija el la comida, Pedro conocedor de la comida típica india, pide los diferentes platos que formaran su cena, tras los postres, Pedro le dice que quiere llevarla a un club para tomar unas copas mientras escuchan y ven un espectáculo, muy bien Pedro, tu eres el guía………………. Ya verás que bien lo pasamos.
Otra vez en el coche de Pedro, salen de la ciudad camino del lugar, una zona solitaria y amplia, desde donde se puede ver la luna brillar sobre la superficie del mar, el local es grande y con una gran pista en el centro, a un lado de la sala unos sofás todo lo largo de la pared, unas pequeñas mesas y algunas butacas sueltas, hacen de acogedoras zonas para tomar copas y ver el espectáculo, en esos momentos unas chicas animan al personal, que corea su baile, pidiendo que sean más provocativas en su baile, las chicas no se hacen mucho de rogar, y en pocos minutos ya están solo con la falda como toda vestimenta.
Pedro, parece ser conocido por el personal, pues nada más verlos, les llevan a un reservado, desde el que se puede ver perfectamente toda la pista y su entorno, a los pocos minutos tienen sus copas sobre la mesa, una pequeña lámpara, es toda la iluminación, del reservado.
¡¡Por nosotros!! Dice Pedro, brindando con mi mujer, ella le sonríe y con un gesto le confirma el brindis, estas deliciosa y muy atractiva Eva, gracias Pedro, el aproxima su boca a la suya y le da un beso en los labios, luego otro más intenso, continua con uno prolongado, mientras una mano de él, recorre su pierna hacia arriba, camino de su tanga, al llegar a él, recorre con sus dedos el pedazo de tela que cobre su bien depilado coño, siente que esta húmeda, y su respiración un poco acelerada.
Ella pone una mano sobre la de él, apretándola contra su sexo, como queriendo evitar que el deje de acariciar su coño, Pedro le sonríe a la vez que le dice, la noche aun no ha comenzado cariño.
Llevan en el local poco más de una hora, han tomado algunas copas, Eva, sobre todo zumos tropicales, levantándose, Pedro, le dice, perdóname unos minutos, ahora vengo, OK, le dice ella, a los pocos minutos regresa Pedro, acompañado de dos hombres agradables de aspecto, altos, fuertes, con pinta de hacer mucho ejercicio, uno de ellos es moreno de piel, ojos negros, y no más de 30 años, el otro es mayor, unos 45 más o menos, pelo rubio y ojos verde claro, Pedro hizo las presentaciones y todos se sentaron.
Eva, los observa en silencio, ella está al lado izquierdo de Pedro, Freddy el chico de color a su lado, y David el rubio enfrente suya.
¿Que os parece mi chica eh? Es preciosa, dice David, y a ti Freddy que ¿te parece? Esta para comérsela, responde mientras la mira como deseando desnudarla allí mismo, jajajajajaja ya os dije que es un Perla preciosa, Eva le mira como queriendo que le esplique que es esto, no te preocupes cariño, no te va a pasar nada malo.
Freddy mira como Pedro acaricia las piernas de ella, hasta perder de vista la mano de él, bajo su falda, ella suspira al notar sobre su sexo la mano de Pedro, el negro posa una de sus manos sobre la pierna de ella, imitando a Pedro, cuando llega a su sexo, Pedro retira la mano suya y le deja el camino libre al negro, este, con sus dedos aparta la pequeña tela y tocando los labios del sexo de mi mujer, los aparta, abriendo camino a sus dedo al interior del coño de ella.
David no pierde ni un movimiento, los manejos de Freddy, Pedro también, se acomoda como espectador, ella no puede evitar separar sus piernas, facilitando el juego del negro entre sus piernas y en su coño, el chico, tiene en su mano en coño de mi mujer, penetrándole con los dedos y haciéndole una esplendida masturbación ante los ojos de Pedro y David,
El negro sabe bien lo que hace, en pocos minutos consigue que la venga el primer orgasmos, otro no tarde en venirle a continuación, ella está super caliente, el negro se sitúa entre sus piernas y tirando del tanga se lo quita, al ver su sexo depilado y brillando por los flujos de su coño, acerca su boca a él y empieza a comer su coño, su lengua pasea por el interior a placer, su clítoris esta abultado por la excitación de la que es presa, su boca abarca todo su sexo, y no tarda en recibir en su boca la prueba de una nueva corrida, que el bebe con deleite.
El negro se incorpora y le da un beso, del que ella siente sus propios jugos vaginales, el chico le ha traspasado parte de ellos desde su boca, ahora es David, quien aprovecha para tomando la mano a Eva, la levanta y le pide que le siga, ella mira a Pedro y este le hace una seña asintiendo.
Ambos entran en una habitación donde hay una cama muy grande, una mesa y algunas sillas, según entran, David, empieza acariciando su entrepierna, hasta el coño desnudo de mi mujer, sus manos mojadas de las corridas de ella, salen de su coño y las huele el,mmmmmmmmmmm
Delicioso aroma a hembra………..dice Davis
Posando sus manos sobre la cintura de Eva, suelta su falda y queda desnuda de cintura para abajo, la empuja sobre la cama, boca arriba como ha quedado ella, el se sitúa entre sus piernas, y hunde su cabeza entre sus piernas abarcando con su boca todo su coño, le come con furia, fruto del estado de excitación que tiene el rubio David, ella gime con fuerza, como resultado del trabajo de David entre sus piernas, el, succiona con fuerza su clítoris, haciendo que se abulte grandemente, Eva, se retuerce de placer, mientras el muerde y come su coño, también sus dedos hacen su labor, trabajando su ano, poco a poco, va dilatando la entrada anal, en pocos minutos esta relajado y abierto para recibir el placer más intenso.
En esos momentos, aparecen Freddy y Pedro, en la puerta de la habitación, y miran con excitación la escena, David vuelve su mirada hacia la puerta, y Pedro le dice, continua continua……………………


David, siente la corrida de Eva en su boca, lo que hace que chupe con más fuerza, lo que hace que ella, tenga más convulsiones de placer, y se corra de nuevo, le pide que pare, pero él no le hace caso, y así termina por correrse por tercera vez en su boca, el cansado de tanto comerle el coño, se aparta y toma aire, momento en el que Pedro acercándose a mi mujer, le dice, Eva, creo que es hora de que les agradezcas sus atenciones.
Eva lleva aun puesto su top-sujetador, pues Pedro, puso como condición que en ningún momento se lo quitaran, ni tocaran sus pechos, salvo que él lo dijera, Freddy y David, se quitan su ropa ambos, y mientras que el negro coloca a Eva a cuatro patas, poniéndose detrás suya, y David, junto a su boca, delante suya, el negro se acaricia la polla, que va tomando unas dimensiones generosas, no menos de 22cm, el rubio al ver a su amigo, acerca su polla a la boca de ella y hace que abra la boca, metiendo parte de su polla, algo más corta, pero también más gorda.
Ella, fruto inequívoco de su estado de excitación, sujeta con ambas manos la polla para mamarla a gusto, acaricias sus huevos a la vez que mama tamaño pollon, mientras el negro, separando sus glúteos, sitúa la cabeza de su polla a la entrada de su culo, apretando un poco, su glande, se pierde en su interior, con dos golpes más de cadera del negro la polla toca el fondo de su culo, ese último golpe de cadera, hace que la polla del rubio, entre a tope en la garganta de Eva, que no puede disimular atragantarse.
Cada uno por su lado ambos follan a placer a mi mujer, mientras Pedro sigue la escena atentamente.
Llevan muchos minutos en esa postura, cuando deciden cambiarse, ahora es la polla del negro la que entra en contacto con su campanilla, mientras que David, de pierde dentro del culo de ella, a la vez que comienza a masturbar su clítoris, en pocos minutos ella siente que le viene un tremendo orgasmo, no puede evitarlo, pero no puede gritar con la polla en su boca, al sentir que explota, saca la polla del negro de su boca y suelta un fuerte gemido de placer.
Freddy, (el negro) viendo que ella está teniendo un orgasmo, no quiere dejar pasar la ocasión y rugiendo, suelta un chorro tremendo de semen en su cara y al abrir ella la boca, termina de correrse dentro de ella, Eva con la lengua limpia los restos de semen que le escurren por los labios y cara, David sigue apretándose a la ella mientras entra y sale de su culo la polla a punto también de estallar, no han pasado ni dos minutos, cuando tensándose, y con la polla a fondo, suelta los primeros chorros de leche en su cueva.
Pedro, según esta ellos separándose de ella, les hace señas de que han terminado, cuando ambos se han vestido, abandonan la habitación sin decir una palabra, Eva mientras se ha aseado en el baño y una vez vestida nuevamente, salen ambos del local, una vez que están en el coche, Pedro la besa en los labios y le da las gracias por el espectáculo vivido.
Continuara……………………………


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viernes, 22 de mayo de 2009

La Tentación inevitable de probarla



La Tentación inevitable de probarla


El calor es sofocante y Eva no puede aguantar mas así, por lo que decide darse una ducha que la consuele, mientras el agua cae por su cuerpo, ella no puede evitar acariciarse a la vez que se enjabona todo su cuerpo, sus pezones dan buena muestra de ello, erectos y duros, lucen apetitosos, no puede evitar recordar la noche de ayer en su casa de Madrid con Robert, su marido.
Robert es un autentico experto en dar masajes y sacar de sus pechos el placer más intenso que nunca antes hubiera sentido con ningún otro hombre, el ha conseguido que tenga orgasmos, con el solo “trabajo” en sus pechos.
Mientras cae el agua sobre sus pezones, ella tiene su mano derecha entre sus labios vaginales acariciándose, y con la otra mano se masajea sus pechos, llevando su lengua a los pezones y recibiendo parte de agua fría que cae de sus pezones, como su de una fuerte se tratara.
Saliendo de la ducha envuelta en una toalla se recuesta sobre una hamaca que hay en la terraza de su habitación en el hotel isleño, que Roberto reservo para los días que tiene que permanecer en la isla de Ibiza.
El calor y la toalla hacen sus efectos en su cuerpo y pronto está seco de nuevo, pero Eva tiene otro calor más profundo en su cuerpo, mientras permanece tumbada, tirando su toalla a un lado, sus manos recorren su cuerpo, las imágenes de la noche pasada vuelven a su cabeza y no puedo evitar excitarse, sus dedos se van abriendo camino entre los labios vaginales y empiezan a mojarse, su pezones están otra vez de punta y erectos al máximo, una mano los acaricia masajean sus pechos, mientras su masturbación va en aumento, separando sus piernas, su mano entra cada vez más profundamente en su coño, su descontrol es notorio y suelta pequeños suspiros que se van transformando en jadeos de placer.
Lo que Eva ignora es que no está sola en esta escena, pues varios ojos no pierden detalle de todo lo que ella hace sobre en su cuerpo y escuchan sus gemidos y suspiros placenteros que se le escapan de su boca.
Esos ojos y oídos siguen atentos la escena, Mientras Eva ha conseguido tener otro orgasmos mas con las caricias que se da en su coño, consiguiendo tener su mano toda empapada, fruto de sus corridas vaginales, mientras se va relajando, un placentero sueño va dando paso en ella, por lo que termina por quedar dormida a la sombra y sobre la hamaca en la que se encuentra.
Las divisiones físicas de las terrazas son de baja altura, lo que permite que pueda ser fácil pasar de una a otra zona, y eso es lo que hace quien ha estado pendiente de cualquier detalle de lo que Eva hacia, y ha tomado buena nota de lo que en este momento admira plácidamente dormido, el cuerpo desnudo de una mujer, para él una desconocida, un cuerpo bien formado, no es el de una modelo, pero es deseable, una altura media de un metro setenta, un peso cercano a los sesenta kilos, unos labios bien redondos y apetitosos, sus pechos no son muy grandes, una talla cien, pero unos pezones firmes y de dimensiones muy deseables, y en lo que ahora se fija es en su sexo, depilado y con unos labios sonrosados y cerrados, sus piernas bien formadas y unos pies bien cuidados, un pelo largo y sedoso que le alcanza casi el final de su espalda, ese es el balance que hace de la mujer que tiene a muy pocos centímetros.
Arrodillándose a su lado, le pasa la mano por su melena suavemente, aproxima su boca a los labios de ella y los besa muy ligeramente, casi sin rozarlos, para no despertarla, mientras tiene una mano en su cabellera, la otra la posa suavemente en su vientre, como no causa reacción en ella, la baja hasta el sexo de ella, y la deja quieta sobre su coño, ella hace un ligero movimiento, pero no abre los ojos.
El, se anima, y acaricia los labios del coño de mi mujer, ella al sentir esas caricias, deja escapar un suspiro, y separa sus piernas instintivamente, el hombre sintiéndose dominador de la situación, opta por ser más atrevido y va separando los labios de mi mujer, ella se mueve como si de un sueño se tratara, y se deja hacer, cada minuto que pasa, los movimientos de él, son más atrevidos y ahora sus dedos juegan a sus anchas con el clítoris de ella y la profanan sin tener resistencia alguna por parte de mi mujer, ella se mueve al compas del placer que siente dentro de su coño, hasta que le viene el primer orgasmo y es ahí cuando abre sus ojos y lo ve.
El hombre para evitar que ella pueda gritar, le tapa la boca con la mano, a la vez que la tranquiliza.
Tranquila cariño, no te voy a hacer ningún daño, y como puedes comprobar tu misma, lo que acabo de hacerte es muy placentero y te has corrido muy bien, mi mano y tus piernas son muestra de ello, entonces ella, acerca sus manos a su entrepierna y se nota toda húmeda, no lo ha soñado, ha tenido un orgasmo fruto de la masturbación que el hombre le ha hecho.
Tras los primeros momentos de confusión, ella se va tranquilizando y lo primero que hace, es tomar la toalla para cubrirse ante el desconocido que la sigue devorando con sus ojos, entonces él le explica, su terraza es la que esta junta a la de mi mujer, y el estaba tumbado en su terraza tomando el sol, cuando escucho unos suspiros que provenían de la terraza de al lado, al incorporarse y ver en esa dirección la vio tendida en la hamaca desnuda y masturbándose.
Pedro, que así se llama el hombre, se presento y le conto que hacía cuatro días que estaba en la isla y había venido solo, tenía 59 años y era ingeniero de caminos, trabajaba en Paris en una empresa española que tenía unas obras en Francia, el hombre era alto, un metro ochenta y nueve centímetros, fuerte, pelo canoso y de trato agradable, según pudo apreciar Eva mi mujer.
Ella, le conto a su vez que acaba de llegar hace unos horas y que también estaba sola, hasta que llegara su marido de Madrid, que estaba terminado unos asuntos de la empresa, le dijo que se llamaba Eva, y que tiene 33 años.
Bien Eva, ahora que ya no somos dos desconocidos, ¿me permites invitarte a cenar esta noche? De acuerdo Pedro, ¿a qué hora quedamos? ¿Te parece bien a las diez? Muy bien, a esa hora estaré lista.
¿Me permites una pregunta Eva? Tu dirás Pedro, cuando antes, te estaba acariciando, en algún momento ¿te distes cuenta de que era algo que estaba sucediendo en esos momentos o estaba en tus sueños? Ella le sonríe y le dice algo ruborizada, te voy a ser sincera, anoche tuve una noche especial con Robert mi marido, y fue tanto el placer que tuve, que hoy sigo teniendo visones y sueños con esos momentos vividos con el anoche, por eso, quizás no me desperté antes, sentía tal placer, que no quise estropear mis placeres, aunque fuese en sueños.
Me halaga mucho tus palabras, aunque no vayan dirigidas directamente a mí, pero me agrada saber que te he dado un placer tan bueno y que terminara en un orgasmo tan delicioso, me has empapado toda la mano, y me quede con ganas de continuar, pero temí tu reacción al despertar y que todo terminara mal, ella se levanto de la hamaca y ambos de pie frente a frente, le dio un tierno beso en la mejilla, el no puede resistir abrir la toalla que la envuelve y admirar su cuerpo tan cerca suya desnudo, ahora con la tranquilidad, ella le mira a los ojos, mientras él la recorre con la mirada de arriba abajo, tienes un cuerpo muy apetecible y he notado que se te excita gratamente al tacto, tus pechos son firmes y duros, el tamaño ideal para hacer que un hombre pierda la cabeza entre ellos, lleva una de sus manos a su pecho y la posa sobre él, lo dicho, la medida ideal, y firmes, con unos pezones deliciosos, que espero pueda degustar, ella le sonríe y le dice como toda respuesta, quedamos en la cafetería ¿vale Pedro?
De acuerdo Eva, allí nos veremos a las 22:00 horas ok.

sigue..............La Cena con Pedro